Guitarra flamenca en directo, cada día, en una sala de solo dos filas. A dos metros se oyen cosas que un altavoz no transmite. El flamenco en Granada en estado puro.
Espectáculos 18:00, 20:00 y 22:30 · Albaicín, a 5 minutos del Mirador de San Nicolás
Se da por hecho que la guitarra va detrás, poniendo fondo — y en el flamenco no funciona así.
La guitarra sostiene al cantaor, marcándole el compás y dándole el tono. Y al mismo tiempo responde al bailaor: cuando el pie llama, la guitarra recoge la llamada y cambia con él. Está hablando con los dos a la vez, en directo y sin guion.
Por eso un guitarrista de tablao no toca una pieza: toca lo que está pasando esa noche.
Una falseta es el pasaje que el guitarrista intercala entre los tercios del cante. Ahí deja de acompañar y propone algo suyo, durante unos segundos, antes de
devolver el turno.
Y en nuestros pases hay algo más: hay momentos en los que la guitarra se queda sola y todo lo demás calla. Ni cante, ni baile, ni palmas. Solo el tocaor.
Es el instante en que se entiende por qué la guitarra flamenca se considera un instrumento de concierto y no un acompañamiento, y es también el más difícil de encontrar en un espectáculo pensado para turistas.

Programación diferente cada semana

60 minutos, tres pases diarios: 18:00, 20:00 y 22:30

Espectáculo con opción de Cena en el Nº 1 de los Restaurantes del Albaicín, Granada en Tripadvisor (en el mismo lugar)

Guitarra, cante y baile en directo, con palmas marcando el compás

Dentro de un carmen del Albaicín, a cinco minutos del Mirador de San Nicolás

Sala en U muy abierta, con solo dos filas
Nuestra programación es distinta cada semana. No es un espectáculo cerrado que se repite: cambia quién sale y cambia lo que se toca.
Para quien viene una vez, significa que ve un pase que no se va a repetir igual. Para quien vuelve —y vuelve bastante gente— significa que la segunda visita
no es la misma que la primera.
La guitarra flamenca hace muchos ruidos que no son notas, y son la mitad de lo que la hace flamenca.
El roce de los dedos al desplazarse por la cuerda. El golpe en la tapa, que es percusión y no un error. El rasgueo abriéndose como un abanico. La uña contra el traste. Y el silencio justo antes de entrar, que dura siempre más de lo que uno espera.
Nada de eso sobrevive a un altavoz ni a veinte metros de distancia. Se pierde primero lo pequeño, que es justo lo que distingue a un tocaor de otro.
En nuestra sala, dispuesta en U con dos filas, estás a un par de metros del instrumento. Se oye la madera.
Sí. En los pases hay momentos en que el resto del cuadro calla y queda solo el tocaor.
60 minutos. Si vienes solo al show, llega 30 minutos antes; con cena, cuenta 1 hora y 45 minutos.
La sala tiene dos filas en U, así que desde cualquier asiento estás a un par de metros de los músicos.
No. El cuadro rota y la programación cambia cada semana.
Sí. Los menores de 7 años entran gratis y de 7 a 12 años pagan 15 €.